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lunes, 19 de septiembre de 2011

La Marcha Tersiana

¿QUÉ ES LA MARCHA TERESIANA?
Es uno de los “regalos” que nos dejó Teresa de Jesús el año que nos
preparábamos a celebrar el IV Centenario de su muerte y que nos hacen experimentar
que ella sigue estando viva y presente en medio de nosotros.
Aquel año de 1981 nos impulsó a tener con ella la experiencia de ser caminantes,
hombres y mujeres en marcha, bajo el impulso del Espíritu, buscando la Alta Vida.
Y eso hicimos. Rememoramos su último viaje terrenal, de Medina del Campo a
Alba de Tormes, para buscar, de su mano, al Señor que había dado sentido a su caminar
y sigue dando sentido también hoy al nuestro.
Lo que empezó como una aventura, se convirtió en una profunda experiencia
humano-religiosa que nos animó a repetirla una y otra vez. Lo hicimos caminando, a
ritmo de carreta tirada por una mula, por la misma calzada, atravesando los mismos
pueblos y en las mismas fechas, llegando a la Villa Ducal, como ella, la víspera de San
Mateo, al caer de la tarde. Y hemos continuado haciendo lo mismo durante 30 años.
Cada año, como el polvo del camino, que es siempre nuevo, hemos vivido
experiencias nuevas y enriquecedoras. Los mismos sitios, pero distintos aires, distintas
caras. La misma Teresa de Jesús, pero distinta su palabra, su presencia.
El amor lo regenera todo y hace que cada acontecimiento que nos parece repetido
tenga un sentido nuevo.
Porque nos sentimos hombres y mujeres amados, por Dios y por los hermanos,
nos disponemos, una vez más, a recorrer el mismo y nuevo camino para afrontar nuevos
retos y seguir descubriendo la riqueza insondable del amor en Dios y en los hermanos, y
queremos que TERESA DE JESÚS sea un año más la maestra que nos acerque al que
fue el suyo y la doctoró en la Maestría de la oración: JESÚS DE TERESA.
¿QUÉ IDEA ANIMA LA XXXI EDICIÓN?
“FIRMES EN LA FE”
En la edición del año pasado pusimos el énfasis en la Cruz, para adelantarnos en
la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Una vez celebrada la visita
del Santo Padre a España para reunirse con los jóvenes del mundo que están dispuestos
a venir a celebrarla junto al Papa, queremos dar testimonio de que es Jesucristo la fuente
de la Vida, en Él estamos arraigados.
No hay miedo a decir que somos cristianos porque vamos a testimoniar la alegría
de sabernos bien enraizados en la fuente de la alegría. Es Jesucristo. Y vamos a
descubrir y decir, ayudados por Teresa de Jesús, que queremos vivir “FIRMES EN LA
FE”. Teresa nos hablará de su vida, de cómo llegó ella a tener esa firmeza y confianza
en Él, y lo que vivir así la supuso de felicidad.
La fe en Jesucristo se puede vivir ahora como en tiempos de Teresa, no varía, por
eso nuestro logo une una “F” de trazos fuertes y rápidos, propios de nuestra época
moderna, y otra “f” más estilizada, trabajada y definida, que pertenece a la caligrafía de la
Santa. Conjugar las mentalidades y aprender de quien supo con su vida testimoniar una
firmeza en Cristo como pocas ha habido en la Historia de la Humanidad. Ese es el fin de
cada edición de la Marcha Teresiana,
Animamos, por tanto, a todo aquel que quiera, a volar alto en esta edición, a
sentirse vivo en un grupo de peregrinos guiados por la Palabra de Dios y la genial pluma de Santa Teresa a unirse a la aventura.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Vive la sabiduria del Tao



la acción surge del corazón.
Cuando la grandeza del Tao está ausente,
la acción surge de las reglas que dictan
"la bondad y la justicia".
Si necesitas reglas para ser bondadoso y justo,
si actúas como si fueras virtuoso,
es una señal de que la virtud está ausente,
y así vemos la gran hipocresía.
Cuando los hermanos caen en la discordia,
surgen la piedad y los ritos de devoción.
Cuando el país de hunde en el caos,
aparecen leales oficiales;
ha nacido el patriotismo.
DYER

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El picador de piedra

Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.

Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

martes, 13 de septiembre de 2011

El fantasma


Esta es la historia de un joven que no podía dormir casi nunca puesto que un fantasma espectral le aparecía en sueños y le angustiaba revelándole todos los secretos más íntimos que él albergaba, demostrándole así que lo sabía todo acerca de él.

El joven estaba desesperado, hasta el punto que llegó a detestar el momento de acostarse pese al cansancio acumulado. Había visitado doctores y psicólogos, había confesado su problema a amigos, lo había intentado todo, pero sin resultados: el espectro seguía presentándose cada noche y le recordaba todos los rincones más íntimos y dolorosos.

Ya al borde de un colapso nervioso, decidió pedir auxilio de un célebre maestro zen que practicaba en la misma provincia. Fue a ver al maestro que le recibió amistosamente. Tras haberle explicado el dilema, el joven añadió: " Ese fantasma lo sabe todo, absolutamente todo acerca de mí, ¡ incluso conoce mis pensamientos ! No puedo sustraerme a su dominio ". El maestro pensó que la solución no estaba fuera del alcance del chico y le sugirió que hiciera un trato con el fantasma. " Esta noche, antes de acostarte -le dijo- coge un puñado de lentejas al azar y no las sueltes. Luego acuéstate y espera. Cuando el espectro se presente proponle un trato. Dile que si adivina cuántas lentejas tienes en la mano será para siempre tu dueño y que si no lo adivina deberá desaparecer para siempre. Vamos a ver que pasa ".

El chico procedió del modo que le aconsejo el maestro. Poco después de acostarse el fantasma apareció y le dijo: " Sé que intentas librarte de mí. También sé que te has ido a ver aquel bobo del monje zen para que te ayude a echarme, pero tus esfuerzos no te servirán para nada "." Bueno -respondió el joven- ya sabía que me habrías descubierto, así como supongo que indudablemente sabrás cuantas lentejas tengo en el puño ". El fantasma desapareció para no volver nunca jamás. Lo que no sabía el chico no lo podía saber su fantasma.

Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio
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lunes, 12 de septiembre de 2011

El Té

Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio
Un importante catedrático universitario se encontraba últimamente en extraños estados de ánimo: se sentía ansioso, infeliz y si bien creía ciegamente en la superioridad que su saber le proporcionaba, no estaba en paz consigo mismo ni con los demás. Su infelicidad era tan profunda cuan su vanidad. En un momento de humildad había sido capaz de escuchar a alguien que le sugería aprender a meditar como remedio a su angustia. Ya había oído decir que el zen era una buena medicina para el espíritu.

En su región vivía un excelente maestro y el profesor decidió visitarle para pedirle que le aceptara como estudiante.

Una vez llegado a la morada del maestro, el profesor se sentó en la humilde sala de espera y miró alrededor con una clara -aunque para él imperceptible- actitud de superioridad. La habitación estaba casi vacía y los pocos ornamentos sólo enviaban mensajes de armonía y paz. El lujo y toda ostentación estaban manifiestamente ausentes.

Cuando el maestro pudo recibirle y tras las presentaciones debidas, el primero le dijo: "permítame invitarle a una taza de té antes de empezar a conversar". El catedrático asintió disconforme. En unos minutos el té estaba listo. Sosegadamente, el maestro sacó las tazas y las colocó en la mesa con movimientos rápidos y ligeros al cabo de los que empezó a verter la bebida en la taza del huésped. La taza se llenó rápidamente, pero el maestro sin perder su amable y cortés actitud, siguió vertiendo el té. El líquido rebosó derramándose por la mesa y el profesor, que por entonces ya había sobrepasado el límite de su paciencia, estalló airadamente tronando así: " ¡ Necio ! ¿ Acaso no ves que la taza está llena y que no cabe nada más en ella ?". Sin perder su ademán, el maestro así contestó: "Por supuesto que lo veo, y de la misma manera veo que no puedo enseñarte el zen. Tu mente ya está también llena".

jueves, 8 de septiembre de 2011

Vive la sabiduria del Tao

VERSÍCULO 80
Imagina un país pequeño con pocos habitantes.
Tienen armas y no las utilizan.
Disfrutan trabajando con las manos
y no pierden tiempo inventando
máquinas que ahorran trabajo.
Se toman en serio la muerte y no viajan muy lejos.
Aman tanto sus hogares
que no les interesa viajar.
Aquí tienen barcos y carros,
nadie los usa.
Se conforman con comida sana,
les agrada la ropa práctica,
están a gusto en casas cómodas
y protegen su modo de vida.
Aunque viven a la vista de sus vecinos,
y oyen cantar a sus gallos y ladrar a sus perros,
se dejan en paz unos a otros
mientras se van haciendo viejos y mueren.

DYER

jueves, 1 de septiembre de 2011


Cuando se tiene al mejor gobernante,
la gente a penas sabe de la existencia de éste.
Después viene uno al que aman y elogian.
Después viene otro a quien teme.
Después viene otro más a quien desprecian,
y contra el que se revelan.
Cuando un dirigente no confía en nadie,
nadie confía en él.
El mejor dirigente es aquel que habla poco,
el que nunca habla sin antes pensar,
el que trabaja sin interés propio
y el que no deja huella.
Cuando todo ha terminado, la gente dice:
"lo hicimos nosotros"
DYER