jueves, 1 de septiembre de 2011


Cuando se tiene al mejor gobernante,
la gente a penas sabe de la existencia de éste.
Después viene uno al que aman y elogian.
Después viene otro a quien teme.
Después viene otro más a quien desprecian,
y contra el que se revelan.
Cuando un dirigente no confía en nadie,
nadie confía en él.
El mejor dirigente es aquel que habla poco,
el que nunca habla sin antes pensar,
el que trabaja sin interés propio
y el que no deja huella.
Cuando todo ha terminado, la gente dice:
"lo hicimos nosotros"
DYER

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