jueves, 29 de septiembre de 2011

Vive la sabiduria del Tao

Renuncia a aprender y quedarás libre
de todas tus preocupaciones.
¿Qué diferencia hay entre el si y el no?
¿Qué diferencia hay entre el bien y el mal?
¿Debo temer lo que otros temen?
¿Debo temer la desolación cuando hay abundancia?
¿Debo temer la oscuridad
cuando esa luz está brillando en todas partes?
En primavera, algunos van al parque o se asoman en la terraza,
pero solo yo voy vagando sin saber donde estoy.
Como un niño recién nacido, antes de aprender a sonreír,
estoy solo y no tengo a donde ir.
La mayoría de la gente posee demasiado.
Solo a mí me parece que me falta algo.
Mi mente es la de un ignorante
en su simplicidad sin adulterar.
No soy más que un invitado en este mundo.
Mientras otros se apresuran para que se hagan las cosas,
yo acepto lo que se me ofrece.
Solo yo parezco tonto,
ganando poco y gastando menos.
Otros se esfuerzan por ganar fama,
yo evito estar expuesto a la vista de los demás,
prefiriendo que me dejen en paz.
Verdaderamente parezco un idiota.
Sin mente no hay preocupaciones.
Me dejo llevar como una ola en el océano.
Soplo, como el viento, sin objetivo alguno.
Todos los hombres encajan en su lugar.
Solo yo soy terco y me quedo fuera.
Pero lo que me diferencia de los otros,
es que sé obtener sustento de la Gran Madre.

DYER

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