sábado, 24 de septiembre de 2011

LOS BENEFICIOS DEL EJERCICO FISICO EN LA TERCERA EDAD

Se considera que las personas mayores de 65 años son de la tercera edad.Esta es una etapa en la que para algunos comienza el sedentarismo, la falta de actividad física y el final de su trabajo en algunos casos. La pérdida del ritmo cotidiano laboral y el estado psíquico comienzan a jugar en contra de la salud. Por eso, sabemos de los beneficios de la actividad física que favorecen una mejor calidad de vida sin importar la edad.

El ejercicio reduce el riesgo cardíaco, mejorando la hipertensión arterial, los valores elevados de glucemia en la diabetes, la resistencia a la insulina, controla el peso, baja los niveles de colesterol malo (LDL) y eleva los del colesterol bueno (HDL). Además, mejora el estado de ánimo en especial la depresión, el sueño, la agilidad mental, facilita un mejor tono muscular y flexibilidad lo que posibilita una buena deambulación evitando las caídas, previene la osteoporosis en especial en las mujeres, previene el cáncer de colon además de aumentar la integración social.

Hay un importante beneficio del estado cardiovascular, con mejor capacidad respiratoria y de la reserva coronaria.

Diríamos que es en esta edad, cuando muchos individuos sufren o padecen un sin número de enfermedades. Pero si se realiza actividad física, las personas obtienen una buena calidad de vida. Es el caso, por ejemplo la actividad física aplicada a las personas que padecen artrosis, mejora la movilidad de su cuerpo,con menos o sin dolor, etc.

Lo aconsejable para toda persona que quiera comenzar actividad física es, en primer lugar realizar una evaluación cardiológica para determinar qué actividad puede realizar, intensidad del trabajo, tiempo, frecuencia semanal, etc.

Lo recomendable es el ejercicio de tipo aeróbico que utiliza más el oxígeno, como el caminar, trotar, bailar, nadar, andar en bicicleta, etc. Evitar la sobrecarga y los saltos, ya que las articulaciones de las personas mayores no siempre están en las mejores condiciones para soportar un peso o el choque.

La intensidad del trabajo físico debe ser suave a moderada, la frecuencia puede ser diaria o de 3 veces a la semana, sugiriendo comenzar con 20 minutos e ir progresando hasta los 60 minutos. El médico lo orientará en el tipo de actividad más conveniente y en general la frecuencia cardíaca sugerida estará entre el 60% y el 80 % de la máxima.

La Organización Mundial de la Salud consideró de vital importancia realizar actividad física 30 minutos diarios, ya que disminuye en un 34% el riesgo de infarto de miocardio y de accidentes cerebro-vasculares, siendo avalado por distintas entidades médicas del mundo que actualmente continúan con esa política de difusión. Se calcula que el 80% de los ataques cardíacos pueden ser prevenidos.

Siempre se debe considerar que la supervisión debe ser realizada por personal idóneo, tener en cuenta el rol de la alimentación e hidratación, la entrada en calor o calentamiento previo, la elongación, el clima, la vestimenta, el tipo de calzado y si presentara algún síntoma, suspender la actividad y consultar a un médico.

Conclusión
No hay dudas de que la actividad física mejora el estado físico y psíquico de las personas. En el caso de la tercera edad, muchos tienen patologías y están controlados. Se sabe, sin ir más lejos, que la artrosis mejora con la actividad aeróbica, en especial la natación, porque disminuye la sobrecarga por la flotación. También en el caso de otras enfermedades, no debemos olvidar que el sujeto adquiere mayor movilidad y flexibilidad para realizar la actividad cotidiana.

LA ACTIVIDAD FÍSICA NO SÓLO MEJORA LA CALIDAD DE VIDA EN LA TERCERA EDAD, SINO QUE AUMENTA LA INTEGRACIÓN SOCIAL, FUNDAMENTAL PARA SACAR EL FANTASMA DE LA SOLEDAD.

Autor: Norberto Debbag

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