lunes, 1 de agosto de 2011

"El Ramadán"

Del_1_al_30 de agosto de 2011 tendrá lugar el Ramadán, período de recogimiento y oración, abstinencia alimentaria y sexual para la religión del Islam

Los objetivos son alcanzar los eternos valores de la paciencia y la humildad, así como ayudar al más necesitado. Con esa intención, los millones de musulmanes que se diseminan por todo el planeta (hasta 1.200 según diversas fuentes) emprenden un ayuno diario y obligatorio desde antes del alba hasta que se pone el sol.

Tan sólo pueden ingerir alimento cuando llega la noche, al acercarse el momento de la oración. Es el Ramadán, que este año comenzará el 1 de agosto y concluirá el día 30 de ese mismo mes. Se trata del noveno mes lunar, octavo mes en el calendario islámico (Sha’ban).

La fuerza del ayuno para los musulmanes durante este mes se consolida gracias a varios aspectos muy a tener en cuenta, como inculcarse la intención de la abstinencia alimentaria antes de la primera oración del día (fayr), tomar algo antes del salat dirigido a Alá, aunque apenas sea un vaso de agua, y algo antes de la oración de la noche, así como la renuncia a toda relación sexual. Gracias a todo ello, el musulmán podrá alcanzar un estado de paz que le permita la conciencia plena y sobre todo, divina.

El ayuno se convierte en una obligación para todo musulmán adulto y sano de juicio, sea hombre o mujer. Sin embargo, para cumplir con este trascendente precepto, las mujeres deben estar fuera del período fisiológico de la menstruación y del puerperio (ciclo inmediatamente posterior al parto).
De esta forma, ni los menores de edad, embarazadas, los ancianos con escasas fuerzas físicas cuya salud corre riesgo ni los enfermos mentales tienen la obligación de ayunar durante el Ramadán.

También resulta de suma importancia la lectura del libro sagrado para el Islam, el Corán. Se debe intensificar su lectura mientras dura el ayuno. Y usar el siuák, un trozo de rama de un árbol especial de Arabia que utilizan como cepillo de dientes.

Pero no todo son restricciones. Durante el Ramadán, los musulmanes pueden, entre otras cosas, ducharse, bañarse y sumergirse en el agua, ponerse una inyección, besar a la pareja, tragar saliva, utlizar maquillaje y, lo más importante para cualquier ser humano: comer, beber y mantener relaciones sexuales desde que se rompe el ayuno, desde la puesta de sol, hasta el nuevo período de abstinencia, es decir, a la salida del alba.

Una vez que finaliza el Ramadán, los musulmanes celebran una fiesta (Eid al-Fitr) que marca el fin del recogimiento espiritual y físico.
Ésta llega a prolongarse durante tres días, en la que, para recobrar plenas fuerzas, los dulces y las bebidas sin alcohol son los protagonistas.

La festividad se inicia después del ocaso del último día del Ramadán. Los adeptos al Islam la acompañan con una plegaria oracional. Los adultos estrenan ropas nuevas en tal señalado día, mientras que los niños reciben regalos y dulces entregados por sus seres queridos como símbolo de fraternidad. Y así hasta el año que viene…

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