domingo, 12 de diciembre de 2010

Bancos de favores, donde la moneda de cambio es el tiempo




Gracias a los bancos del tiempo podrás invertir tus horas libres en ayudar a los demás, aprender idiomas o encontrar canguro… sin gastarte un euro. En estas particulares “sucursales bancarias” lo único que cuenta es el tiempo y las habilidades de cada uno, que valen por igual.

Domingo por la mañana. Hace un día estupendo y te despiertas con ganas de comerte el mundo y de disfrutar de tu fin de semana. Te levantas de la cama dispuesta a irte directa a la ducha y… compruebas como un escape de agua ha convertido el salón de tu casa en una improvisada piscina infantil. ¡Ya estamos! En plena crisis y tú teniendo que pagar a un fontanero de urgencia… a no ser que seas miembro de un banco del tiempo que ofrezca servicios de fontanería. Es así de sencillo: en este tipo de asociaciones sus miembros intercambian habilidades utilizando las horas como baremo. Por ejemplo, si el fontanero está en tu casa 60 minutos, pagarás sus servicios con una hora de tu tiempo dedicada a cualquier miembro de tu banco y con la actividad que tú ofrezcas.

Así funcionan
Aunque en un primer momento pueda parecerte algo nuevo o incluso un poco extraño, se calcula que en España existen ya más de 60 bancos de tiempo, de los que disfrutan unas 12.000 personas (la mayoría, mujeres). Muchos de ellos están apoyados por ayuntamientos, ONG’s o incluso proyectos sociales de la Unión Europea, según datos de la asociación Red de Bancos del Tiempo.

La media de usuarios por banco es de unos 200 y su funcionamiento es bien sencillo. Cada miembro del grupo dispone de un talonario en el que el “agente del tiempo” (que sería una especie de secretario de la entidad) anota las horas dadas y recibidas. La diferencia entre unas y otras no debe ser superior a 20. También existe un listado de todos los miembros y de los servicios que ofrecen, que pueden ser de lo más variopintos. Cuidar a niños o ancianos, enseñar danza del vientre o yoga, cocinar, hacer gestiones, dar clases de idiomas o de informática, encargarse de labores de limpieza medioambiental… en fin, el abanico es muy amplio.

Un poco de historia
Esta original idea nació en Parma (Italia) a principios de los 90, donde un colectivo de jubilados pensó en intercambiar su tiempo para ayudarse mutuamente. Aunque sus raíces más primitivas vienen de Estados Unidos, en concreto de una iniciativa que se puso de moda en los años 80 llamada “Time Dollar” y en la cual se pagaba un dólar por una hora de servicio. Actualmente los bancos de favores (también conocidos como redes de trueque en algunos países de Latinoamérica) están muy extendidos en todo el mundo.

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