jueves, 10 de febrero de 2011

Semillas Zen

AMOR
En cierta ocasión, obsequié a una conocida con un souvenir que había escogido esmeradamente durante un viaje,con la esperanza de que fuese de su agrado.Me dejó atónita cuando dijo:"No lo quiero para mí, pero lo acepto porque con él haré un bonito regalo a otra persona". Repliqué ofuscada:"Si hubiera sabido que lo ibas a regalar, no te lo hubiese dado".
En ese instante, me di cuenta de mi error. Observé lo espantoso que era el apego mental que tenía sobre algo que acababa de regalar. Fui incapaz de dar incondicionalmente, diciendo:"Eres libre de tirarlo o de regalarlo. Basta con que lo hayas aceptado".
Me sentí agradecida al pensar:"Soy muy afortunada por haber recibido las enseñanzas del Buda, así podré reconocer esa parte de mí que se aferra a las posesiones". Parafraseando a Rabindranath Tagore:"Que mi amor por ti no se convierta en una carga, pues he optado por amarte libremente".
Al amar y dar incondicionalmente, Tagore evitaba agobiar a la persona que recibía. Al darme cuenta de la gran diferencia que había entre mi pensamiento y el de Tagore, me sonrojé de vergüenza.

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