viernes, 4 de marzo de 2011

Pelicula nominada " Al Oscar 2011 "


Comentario sobre la pelicula "El Cisne Negro"

El mundo de la danza (y en especial, el de la danza clásica) debe ser uno de los espacios donde más violentamente chocan los mejores y los peores rasgos del ser humano:
La belleza sublime que se pone en escena, colisiona con la trama de miserias que se teje tras bambalinas.
La madre generosa que cuida y protege a la “niña prodigio”, esconde en verdad todas sus mezquindades, hijas a su vez de frustraciones propias.
El “maestro” coreógrafo, que supuestamente está en las alturas entregado a la “causa estética”, se aprovecha de su posición de poder para practicar todas las bajezas, incluídas las de peor gusto.
El compañerismo de un equipo, supuestamente fundamental para un ballet, claudica ante la competencia desleal y la apología del divismo.
En fin, el cuerpo y su psiquis, que debieran encontrar en la danza su mejor conocimiento, equilibrio y control, se desbarrancan ante la sobre-exigencia destructiva.
Todo esto es pintado con un enorme vigor en esta extraordinaria película. La dureza de la misma, las escenas violentas, el suspenso que atrapa haste el final, no le impiden a “El Cisne Negro” conmover al espectador sensible con escenas de ternura.
Es que el gran recurso artístico y cinematográfico es el juego de contrastes, donde lo real y lo onírico se yuxtaponen permanentemente, sin fronteras fijas.
Puede pensarse que “El Cisne Negro” es una crítica exageradamente despiadada al mundo de la danza. Creo que los aparentes excesos simplemente subrayan el dramatismo de lo real, no sólo de esta bellísima expresión del arte, sino de lo que podríamos definir como “alta competencia” en general.
Los artistas (o los atletas, si lo hacemos extensivo a las diversas variedades del deporte), lo hipotecan todo (incluso sus propias vidas) en nombre del triunfo, de la “perfección”, que en estos tiempos del capitalismo (más salvaje que nunca), se premia con fama, gloria, trascendencia…y dinero.
El “genio” deja de ser dueño de sí mismo. Su entorno se apodera de él, y es fácil presa para cualquier manipulación.
Para los amantes de la danza, del arte, del deporte, la lucha por una sociedad superadora de la actual, no implica una apología de la calidad, de la perfección, de los récords, propios de la alta (¡y despiadada!) competencia. Bien por el contrario, supone socializar también el acceso masivo a todas esas manifestaciones del género humano.
Será de la cantidad de artistas y atletas que irá mejorando la calidad. Desde luego, debe mediar el trabajo y el tiempo dedicado a mejorar la técnica. Pero esa calidad no debiera ser concebida como un fin en sí mismo, ni mucho menos como factor excluyente para la realización personal. Simplemente debiera fluir como una consecuencia natural del placer de bailar, de cantar, de saltar, de nadar, de jugar…
21-2-11 Fernando Armas

(1) La película basa su trama en el clásico ballet “El Lago de los Cisnes”. Este se divide en 4 actos. Comienza con un baile en la corte del castillo del Príncipe Sigfrido, que en su XXI cumpleaños debe elegir esposa entre las jóvenes presentes. Atraído el heredero por un grupo de cisnes en el lago, queda atrapado por la belleza de una mujer-cisne, víctima del sortilegio del brujo Rothbart. La joven Odette (el Cisne Blanco) sólo podrá cobrar aspecto humano durante la noche si le jura amor eterno. Sin embargo Sigfrido está convencido que la fuerza del amor librará a su cisne de la maldición. Durante el baile, el príncipe, engañado por el mago, elige como esposa a la hija de éste (Odile, el Cisne Negro), que ha sido transformada en el doble de Odette. Más allá de la propia versión particular del desenlace que hace la película, ésta pone en primer plano la lucha de contrarios de los dos cisnes contrapuestos: Odette, frágil y virginal cisne blanco; Odile, seductora y segura de sí misma, cisne negro. La destreza de la bailarina se basa en la habilidad que tenga para representar a ambos.
(2) Cuando decimos “capitalismo” nos referimos al concepto global del sistema en su conjunto, que por cierto, no respeta fronteras. Es por eso que la alienación de la alta competencia involucra también a los países mal llamados en otro tiempo del “socialismo real”. Es conocido el drama de las gimnastas rumanas cuando aún existía la cortina de hierro. En el mismo sentido vale actualmente para Cuba. Esto demuestra que las victorias parciales del proceso revolucionario no sólo no pueden consolidarse “en un solo país”, sino que incluso retroceden bajo las presiones del mercado mundial. Presiones que son económicas, diplomáticas y militares, pero también ideológicas y culturales.

El cisne negro, Nina (Natalie Portman) es bailarina en una compañía de ballet de la ciudad de Nueva York cuya vida, como todos los de su profesión, se consume totalmente con la danza. Ella vive con su obsesiva madre, ex bailarina Erica, que ejerce un control asfixiante sobre ella. Cuando el director artístico Thomas Leroy decide sustituir a la bailarina Beth MacIntyre (Winona Ryder) para la producción de la apertura de su nueva temporada, Lago de los Cisnes, Nina es su primera opción. Pero Nina tiene competencia: una nueva bailarína, Lily, que impresiona a Leroy también.
El Lago de los Cisnes requiere una bailarina que puede interpretar tanto el Cisne Blanco con la inocencia y la gracia necesarias, y el Cisne Negro, que representa la astucia y sensualidad. Nina se ajusta al papel del cisne blanco perfectamente, pero Lily es la personificación del Cisne Negro. Mientras las dos jóvenes bailarinas amplian su rivalidad en una amistad trenzada, Nina empieza a estar más en contacto con su lado oscuro, una imprudencia que amenaza con destruirla.

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