jueves, 24 de marzo de 2011

Semillas Zen





LAS FLORES DEL CIRUELO DAN COMIENZO A LA PRIMAVERA

Cuando hacemos referencia al paraíso o a la felicidad, habitualmente, ¿qué es lo que nos viene a la mente? Ante todo,podríamos pensar que el dinero nos da la felicidad. Con solo tener dinero, todas nuestras dificultades se resolverían. Dinero, dinero, dinero, toda nuestra vida transcurre a la caza del dinero. Me pregunto, ¿cuánta gente habrá terminado su vida siendo esclava del dinero? ¿Realmente seriamos felices si tuviésemos dinero? Pienso que no. Pueden suceder incluso desgracias a causa de dinero.
Goethe dijo que la cantidad de dinero indispensable para un ser humano no era mucha, y dedujo de ello que el hecho de desear más dinero formaba parte de la naturaleza humana. Esta verdad es aplicable también a la fama. Si equiparamos la satisfacción que dan los sempiternos deseos de dinero y fama con la felicidad, no encontraremos la verdadera felicidad en ninguna parte.
Todo el mundo desea ser rico en vez de pobre, todo el mundo desea tener salud en vez de enfermedades, todo el mundo desea tener éxito en vez de fracasos. Pero, por muy duramente que trabajes en tu vida, probablemente habrá ocasiones en la que no tengas comida. Por mucho que te resistas a la enfermedad, caerás enfermo cuando llegue el momento. Incluso si tuvieses una enfermedad que te provocase la muerte, no podrás huir de ella. Por mucha confianza y habilidad que tengas, puede que haya errores.
La felicidad que depende de lo que consigues o en lo que te conviertes es sólo condicional, no es una felicidad auténtica. No importa lo que ocurra, todo está bien. si caes enfermo, simplemente sé enfermo; si eres pobre, entonces simplemente sé pobre. Hasta que no aceptes tus circunstancias actuales, no podrás alcanzar la felicidad. Afrontar cualquier situación aceptándola con los brazos abiertos si ésta no puede eludirse, forja una actitud que te permitirá ver que tal maravillosa manera de vivir es posible. En verdad, esta actitud tiene profundas consecuencias; tan pronto como realices dicha actitud, habrás alcanzado el paraíso, en cualquier tiempo, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia.
Ju-Ching, el maestro Zen de Dogen, dijo:" Las flores del ciruelo dan comienzo a la primavera", en vez de "las flores del ciruelo se abren al comienzo de la primavera".Son las flores del ciruelo las que traen la primavera. En el momento en que aceptamos esta idea, la primavera aparecerá por doquier.

SHUNDO AOYAMA

1 comentario:

  1. Cuanta verdad en todo lo que dice...la he leido atentamente y esta actitud la llevo hace tiempo a la practica , aunque hay situaciones y momentos dificiles que no es facil llevarla a efecto.
    Gracias Mªjesús ha llegado en el momento justo .
    Besitos

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