jueves, 31 de marzo de 2011

Semillas Zen




TODOS ESTAMOS SOBRE LA PALMA DE LA MANO DE BUDA


Ya seamos conscientes de ello o no, ya seamos seres iluminados o ignorantes, todos estamos viviendo sobre la palma de la mano del Buda. Aunque se niegue o se alabe al Buda, él nos está contemplando a todos, abrazándonos a todos, abrazándonos incondicionalmente.
En la novela clásica china, Viaje al Oeste, él mono dotado de poderes mágicos vuela hasta donde él cree que se encuentra el fin del universo, pero en realidad, no había sido capaz de salir de la palma de Buda.
Ninguna negatividad es capaz de hacernos salir de la palma del Buda..Shinran, el fundador de la escuela de la Verdadera Tierra Pura, dijo:"No hay maldad que pueda obstruir la actividad del voto original del Buda Amida" (de liberar a todos los seres vivientes). Pensamos que si hacemos algo erróneo, seremos castigados por ello; o creemos también que los beneficios dependen de la cantidad de ofrecimientos que hagamos. Es innecesario decir que tales cálculos mezquinos no tienen nada que ver con el Buda real.
"Aunque sea la misma agua, cuando una vaca la bebe, se convierte en leche; cuando una serpiente la bebe, se convierte en veneno". Creo que estas palabras provienen del Sutra del Nirvana. A ciertas personas, beber de la misma agua les trae beneficios, mientras que a otras las envenena. Originalmente, es la misma sustancia, no deberíamos olvidarlo.. Las vacas y las serpientes venenosas no son seres diferentes de nosotros mismos. Esta es la base últimas de todas las manifestaciones. Todos hemos recibido del Buda el mismo don de la vida. Gracias a la venerable energía del Buda, vivimos y morimos, caminamos o estamos en pie, nos sentamos o tumbamos, experimentamos toda clase de alegrías y aflicciones. Siendo inconscientes de esta verdad, separamos al yo de la gran energía vital del universo y lo colocamos en el centro. A partir de este momento, pensamos y actuamos según nuestras ganancias y pérdidas,apetencias y rechazos, convirtiéndonos en serpientes venenosas. Si por el contrario, somos conscientes del don de la vida ofrecido por el Buda y nos liberamos de la coraza que rodea nuestro ser, nos volveremos similares a vacas benéficas.
En su Shobogenzo ("El tesoro del Ojo verdadero Dharma"), el maestro Zen Dogen dice:"Estudiar la vía es estudiarse a sí mismo. Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es recibir la iluminación de todas las existencias .Recibir la iluminación de todas las existencias es apartar las barreras entre uno mismo y los demás".
SHUNDO AOYAMA

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